THE PROPAGANDA GAME

the_propaganda_game_-_h_2015

Me atrevo a decir que ningún foráneo sabe en realidad lo que se vive en Corea del Norte. Por mucho que busquemos en libros o Internet sobre la vida en el país oriental, nos vamos a encontrar meras especulaciones de los demás países. Hace poco leí una noticia de un atleta de levantamiento de pesas norcoreano que se soltó en lágrimas al ser vencido por otro atleta. Cuando le preguntaron el porqué del sentimiento, el atleta confesó que sería ejecutado al llegar a su país por haber “deshonrado al supremo líder”. Este hecho le dio la vuelta al mundo, la gente de todo el mundo estaba indignada y escribían comentarios muy negativo en contra de Kim Jong-un.

     Caso contrario, a mí me hizo intrigarme con lo que en realidad pasaba por la cabeza de los norcoreanos, ¿qué cosas tendrán en la cabeza para aceptar tan fácil su muerte por obtener un segundo lugar en los Juegos Olímpicos?, digo, no es para nada una mala posición.

     Después de ver “The Propaganda Game” pude concluir que la gente que ahí habita, vive relativamente feliz, pero es una felicidad obligada, una felicidad completamente “heredada”. ¿Por qué “heredada”? Porque siento que la gente tuvo que aprender a aceptar  y a amar a un líder a la fuerza. Pero claro, ellos al final del día son felices sean engañados o no, sea a la fuerza o no, así que creo que deberíamos dejar de intrigarnos tanto por lo que pasa allá y simplemente dejarlos ser.

     Dentro del documental, podemos adentrarnos en su cultura y en su manera de pensar. El reportero intenta meternos en la cabeza de las personas orientales y comparar sus costumbres, de alguna manera, con lo que se vive normalmente en América o Europa. Nos muestra cómo la propaga de este país es muy fuerte y ha persuadido a casi todos los habitantes, haciéndoles creer que ellos son la cúspide del planeta y que Estados Unidos es el “enemigo”, todo después de mostrar interés por cambiar las costumbres del país oriental por unas más “aceptables”.

     Pudimos ver cómo la sociedad era clasificada dependiendo de la fe o el respeto que le rinden a Kim Jong-un y me sorprendió saber que la gente más cercana a él, es decir, la más creyente, recibe una serie de “regalos” del gobierno: educación, vivienda y creo que hasta trabajo; después viene la “clase media” que no es tan creyente, ésta recibe vivienda y educación gratuita, pero los niños reciben clases para adorar al supremo líder; pero al final nos encontramos con los ciudadanos que no aceptan al gobierno, éstos son llevados lejos de las metrópolis y no tienen tantas ventajas como los dos grupos anteriores.

    En fin, después de varios datos interesantes sobre este país y tantas cosas que me hicieron extrañarme, puedo concluir que, le duela a quien le duela, Corea del Norte es un país fuerte que se ha sabido mantener prácticamente sólo, un país donde la gente, siendo engañada o no, es feliz de vivir con y para el líder supremo. Pero el sentido del documental cambió al darme cuenta de la facilidad que tienen los medios para persuadir a sus consumidores, es decir, ¿nosotros vivimos lo mismo que los norcoreanos?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s